Té

No existe problema tan grave o tan grande que no se reduzca con una buena taza de Té Bernard Paul Heroux.

¿Qué es el té?

Lo que llamamos es básicamente la infusión de hojas, tallos y yemas jóvenes de una especie botánica llamada Camellia sinensis (L.) Kuntze, una planta originaria del sur de China que hoy en día se cultiva en diferentes regiones del mundo.

La planta de Camellia debe mantenerse en muy buen estado para posteriormente, mediante su fermentación, obtener una de las bebidas más populares y con mayor volumen de consumo a nivel mundial: el . Sin embargo, la calidad, el sabor y el aroma del té varían según la zona en donde se cultiva la Camellia.

Esta especie botánica fue introducida a Europa por el botánico y misionero jesuita Jirí Josef Camel quien, en un venturoso viaje a Filipinas en el siglo XVII tomó varios tallos de la planta de Camellia cuando observó la relajante y exquisita bebida que se podía elaborar a partir de sus hojas.

Seguramente habrás escuchado hablar del té negro, té verde, rojo, amarillo, blanco y otras variedades. Estos té se producen a partir de la misma planta de Camelliasinensis en donde, según su nivel de maduración y oxidación se obtienen diferentes tipos de té.

 

¿Cómo se produce el té?

El , al igual que otras bebidas populares a nivel mundial, atraviesa un laborioso proceso hasta convertirse en esa pequeña bolsita que añadimos a una tasa con agua caliente. A continuación te mostraré el proceso de elaboración del té.

Cultivo de la Camellia sinensis

Todo comienza con el cultivo de la planta de Camellia. Esta planta no requiere mayores cuidados para mantenerse en pie, sin embargo, debe estar en condiciones de temperatura y humedad específicas.

La planta debe estar en un ambiente húmedo, en donde el sol no le pegue por más de cinco horas al día. Además, la zona de cultivo debe recibir lluvias frecuentemente.

Dependiendo de los factores ambientales, las hojas con las que se elaborará el tendrá características particulares que reflejarán su sabor, aroma y grado de concentración. Por lo tanto, el buen cultivo de la Camellia es fundamental para producir un té de calidad.

Recolección y cosecha de la Camellia

Para cosechar las hojas de té, la planta debe haber llegado a los cinco años de edad desde su cultivo. Cuando comienza la temporada de recolección, se dejan pasar 20 días luego de cada recolecta. Lo que en realidad se cosecha son las ramas más jóvenes de la planta, que se obtienen en un proceso bastante selectivo.

Marchitado de hojas

En un pasado, el marchitado se hacía colocando las hojas simplemente al aire libre. Actualmente las hojas se colocan en largas canales cubiertas con una fina malla de alambre. Por otra parte, se le proporciona aire a temperaturas no mayores a los 22°C mediante ventiladores durante un tiempo de aproximado de 17 horas.

El marchitado se hace para reducir la humedad en las hojas, hacerla más flexible y blanda para enrollarla en la siguiente etapa del proceso elaborativo del té.

Enrollado de hojas

Las hojas se someten a la acción de rodillos giratorios que las enrollan luego de aplastarlas ligeramente. Esto se hace para amasar las hojas en máquinas especiales por al menos 40 minutos con la finalidad de obtener los aceites esenciales luego de triturar la hoja.

El extracto final (los aceites) es el elemento que marcará el aroma, sabor y el grado de concentración del té que liberarán las hojas al ser infusionadas.

Fermentación

En esta etapa, el oxígeno reacciona con el aceite obtenido de las hojas dando lugar a la fermentación del té. Las hojas se colocan sobre planchas formando diversas capas, estas planchas se encuentran en espacios bastante húmedos a temperatura ambiente.

La fermentación de las hojas de té es un proceso bastante rápido, ya que solo tarda entre 2 y 3 horas en consumarse. Sin embargo, la fermentación es considerada como la etapa más delicada en la producción del té. La calidad del producto dependerá del grado de oxidación de las hojas, por esta razón se monitorean constantemente. Las hojas adquieren su coloración final durante esta etapa.

Secado

Las hojas son colocadas en hornos secadores para detener la reacción química que tuvo lugar en la fermentación. Dichos hornos mantienen una temperatura constante de 90°C para que las partículas se adhieran de una mejor manera a las hojas y reducir su humedad considerablemente.

El secado no debe ser corto, ya que el producto final será un té con alto contenido de agua. Por otra parte, un secado prolongado e intenso producirá un té de bajo nivel aromático, insípido y además hace que varias sustancias de las hojas sean insolubles por lo que el no reflejará un alto grado de concentración.

Selección y clasificación de las hojas

Finalmente, las hojas se colocan en tamices para ser clasificadas según su tamaño y el aspecto que poseen. Las hojas en mal estado son desechadas. Por ende, los tamices utilizados para esta tarea son de diferentes tamaños.

Breve historia del té

El es una bebida con muchos años de antigüedad, alcanzando una gran popularidad en varios países. Por esta razón, en la actualidad el es una de las bebidas con más volumen de consumo al igual que el café.

Se sabe que el es originario de la China, pues la planta de Camellia sinensis es propia de esta región. Lo que no se conoce con certeza son los datos sobre su creación.

Sin embargo, existen leyendas chinas que hablan sobre el origen del té. Las más populares convergen en el hecho de que las hojas de varias plantas se hervían para darle sabor al agua hacia los 250 a.C. en la China.

Cuenta la leyenda, que el año 2737 a. C. el emperador Shen-Nung se encontraba bajo la sombra de un árbol de té silvestre hirviendo agua, cuando de pronto un par de hojas cayeron accidentalmente sobre la olla. Cuando el emperador bebió la infusión observó un agradable y distinguible sabor, fue allí cuando descubrió el .

Para el año 22 a. C. se comenzó a utilizar el té con fines medicinales. El médico Hua Tuo escribió un texto donde exponía la manera adecuada para elaborar té y desarrollar aún más la capacidad mental del ser humano.

Para los años 400 el empezaba a comercializarse en los mercadillos de países árabes y asiáticos. Además, comenzó a cultivarse en mayores proporciones.

En el año 1610 los holandeses introdujeron el en Europa. Estos fueron pioneros en la producción y cultivo de las plantas de té en este continente. ¡Así que un hurra por los holandeses!

En inglaterra, el comenzó a considerarse como una bebida primordial en 1705, lo que marcaría luego la costumbre de tomar el té por las tardes. Cinco años más tarde, el se convirtió en la bebida más consumida por los colonizadores norteamericanos.

El comenzó a venir en pequeños saquitos para consumo directo a partir de 1953.

En la actualidad existen más de 40 países que producen el té. Además, anualmente se producen 2,5 toneladas de a nivel mundial.

Tipos de té

Aunque se ha dicho que el se obtiene de la planta de Camellia, en la actualidad existen diferentes tipos de té donde la diferencia radica en el tiempo de recolección, secado y maduración de las hojas. Por ello, hablar de té verde chino no es lo mismo que hablar de té verde japonés. A continuación te mostraré los tés más populares de la actualidad.

 

Té verde

Es el obtenido de la Camellia sinensis en su forma más básica. Se caracteriza por no haber atravesado el proceso de oxidación durante su elaboración. Para preparar este , las hojas deben estar frescas para su recolección para luego someterse a la torrefacción, ser prensadas, enrolladas, trituradas y secadas en hornos. Este tipo de té representa una cuarta o quinta parte del total que se produce a nivel mundial.

 

Té negro

En la preparación de este , se emplean hojas de Camellia que han experimentado el proceso de oxidación en un alto nivel, donde pasan de una coloración verde a una tonalidad marrón oscura. Este proceso además, le provee a las hojas aromas más concentrados.

Las infusiones de este presentan una tonalidad ambarina con un cuerpo y sabor fuerte. El té negro es una bebida estimulante y que le provee beneficios al organismo.

 

Té rojo

Es un que guarda una interesante historia. En un pasado, el té rojo solo lo podrían consumir los emperadores chinos, es por ello que se conoce también como el té de los emperadores. Su sabor es bastante fuerte con una tonalidad rojo oscuro. En cuanto a su maduración, este reposa durante un largo tiempo en bodegas destinadas a este fin, este tiempo puede ser varios años.

 

Té blanco

Se considera como el té más refinado ya que su proceso de recolección es bastante selectivo. En él, solo se recogen los brotes más tiernos ya que en ellos se encuentran la mayor parte de los nutrientes. Estos brotes sin abrir, es lo que se conoce como yemas.

El té blanco debe su nombre al vello blanco que cubre la hoja al nacer. Además, se cosecha manualmente durante unos pocos días en primavera para luego marchitar las hojas por medio de una ventilación controlada. Es elaborado principalmente en China.

 

Té chai

Este es originario del sur de la India, el mismo consiste en la mezcla de té con hierbas y especies aromáticas. Esta bebida también se conoce como “masala chai”. Las principales especias que se utilizan en la preparación de este té son: pimienta, anís estrellado, clavo, cardamomo, jengibre y canela. Por su parte, en Inglaterra a este se le añade leche fría y azúcar.

 

Té azul

Conocido también como té oolong, es un té semifermentado que se encuentra entre el té verde y el té negro ya que su proceso de fermentación se ve interrumpida para que el producto final adquiera sabores y aromas diferentes a los té verdes y negros.

Se elabora principalmente en China y Taiwán. Sin embargo, en la receta china la fermentación del té azul es más corta por lo que su sabor es más suave y ligero, con sabores vegetales similares a los de un té verde. Por su parte, el té azul de Taiwán se somete a una fermentación más larga, lo que da como resultado un té más oscuro con sabores fuertes como el de un té negro.

 

Té rooibos

Por su parte, este no se obtiene de la planta de Camellia sino del rooibos como su nombre lo indica. Sin embargo, su sabor es muy similar al de un común y además no tiene características estimulantes, por lo tanto, es un té ideal para niños y personas con sensibilidad a la teína. Se recomienda tomar este en las noches para un buen dormir.

El rooibos es una planta de origen sudafricano con una pigmentación rojiza, es por ello que su se conoce también como “té rojo sudafricano”, sin embargo no debe confundirse con el té rojo.

 

Té amarillo

Es otro tipo de té que se encuentra entre dos categorías principales: el té blanco y el té verde. El color amarillo de este se debe al secado al cual se someten las hojas luego de atravesar un breve proceso de fermentación. Sin embargo, su nombre no se debe a esta coloración amarillenta sino a que en el pasado solo podía ser consumido por las familias imperiales, quienes se caracterizaban por el color amarillo.

Aunque su sabor está entre un té verde y uno blanco, su aroma se asemeja más al de un té negro. Además, es translúcido como un té blanco.

 

Té Lapsang Souchong

Es un originario de Zheng Shan, China, en donde se conoce como “fukienés”. Es otra bebida que no se elabora con la planta de , pues se prepara con hojas de pino ahumadas, específicamente con las yemas. Además, los árboles para obtener este té deben estar a más de 4000 metros de altura.

Posee un sabor similar al de un té rojo aunque es más translúcido y con pocos estimulantes debido a que se elabora con los brotes del pino. En su proceso de secado pierde considerablemente gran porcentaje de teína.

 

Té kukicha

Conocido también como té en rama, té de tres años o té de invierno. Este tipo de consiste en una mezcla de tallos, pecíolos y ramas de té bancha, una subcategoría del té verde japonés. Su sabor es realmente único ya que incorpora partes de plantas que no se incluyen en otros tés.

Se caracteriza por ayudar a aliviar la acidez estomacal gracias a los tallos que incorpora. Tiene varios parecidos con el té verde en cuanto a sabor y aroma.

 

Curiosidades del té

El , al ser una bebida milenaria, guarda ciertos datos interesantes que quizás te gustará saber. En esta oportunidad te mostraré algunas curiosidades sobre el té que seguro te sorprenderán.

 

El mejor té del mundo

Seguramente te habrás preguntado en alguna oportunidad ¿cuál es el mejor té del mundo? Pues te diré que conoce como Da Hong Pao y además de bueno es también costoso, ya que tan solo 1 kg de este té vale 1.025.000 dólares. El mismo se cultiva únicamente en las montañas de Quang Ho, China.

Una bebida con muchos beneficios

Se ha comprobado que el le ofrece al organismo grandes beneficios. Por ejemplo, tomar té verde en las noches le permite a la persona dormir durante más tiempo y reponer energías. Además, si sumerges tu cabello en ,le proveerá más brillo y lo hará más manejable. Esto sin mencionar que también se aplica en el rostro para que la piel se muestre menos grasienta.

El meñique afuera mientras lo bebes

Como regla de oro, se sabe que al beber té debe mantenerse el dedo meñique levantado mientras se sostiene la tasa. Esta singular regla nace ante la aparición de la sífilis en los países europeos ya que uno de los síntomas era la falta de movilidad en las articulaciones de los dedos.

Contra malos olores y quemaduras

Aunque suene gracioso, las bolsas de té se colocan dentro de los zapatos para que absorban el mal olor de estos. Además se colocan sobre las manchas en la piel causadas por la insolación para aliviar los dolores.

Diferentes tés, una misma planta

Aunque existen diferentes tipos de té (verde, rojo, azul, amarillo, negro, u otros) todos estos se obtienen de una misma planta: la Camellia sinensis. Lo que diferencia a unos de otros son las etapas en su proceso de elaboración como el tiempo de fermentación de las hojas, de secado, entre otros.

 

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