La Relatividad del Vino

La Relatividad del Vino

En el diplomado de Sommelier que hice en el año 2012 con la Escuela Española de Sommeliers, dentro del temario, como en todo curso de vino, se tocan todas las regiones del mundo vitivinícola y tuvimos la suerte de contar con Sommeliers de algunos de esos países para que nos hablaran de los vinos de su región, pero claro, cada uno hablaba estupéndamente de lo que le tocaba y a veces añadían que esos eran los mejores vinos del mundo. Pero al final, los alumnos siempre nos quedábamos pensando:

  • ¿De dónde es el mejor vino?
  • ¿Cuál es el mejor país para producir vino?
  • ¿Quién produce los vinos de mejor calidad?
  • ¿Cuál es el mejor vino?

Esta es una discusión muy normal donde cada persona defiende sus intereses y puede llegar a ser una plática de esas que están prohibidas en las reuniones, como lo son las de religión o política entre amigos y familiares ¿te suena?

Al final de todo, la conclusión para mi, por influencia de un Sommelier que admiro mucho, fue la teoría de la relatividad del vino… y que también aplica para los destilados.

¿Cuál es el mejor vino?

Es relativo, hay que definir “mejor vino”, ¿mejor para quién? ¿bajo qué parámetros?. Aquí un caso real hablando de autos (es un ejemplazo). Mi madre maneja desde que tengo uso de razón un VW sedán (vochito) y no lo cambia por nada, ha tenido opción alguna vez en cambiar a jetta o golf y no, ella sigue con su vochito, ¿¡por qué!? porque para ella es el mejor y ya está, no hay más, no hay fuerza divina que la cambie de opinión, en ese coche aprendió, ese es el que ha manejado toda su vida y será el que maneje el resto de sus días.

Pero claro, si le dices que hay coches con mejor motor, con mejor sonido, con cristales automáticos (por Dios en qué año estamos) o dirección hidráulica, no le importa, es feliz. Y toda esta historia a dónde va, pues que para ella es el mejor, pero la realidad es que hay infinidad de autos mejores, pues así con el vino, el que más te gusta, tal vez no es el mejor, pero si para ti lo es, pues totalmente respetable (subjetivamente hablando).

Pero para dejar claro el punto y entendernos te dejo acá algunas leyes que me he inventado (y hacerlo de más caché)

Ley número 1: ¿Quién dice que es mejor?

Hay revistas profesionales que califican vinos, y si, hay distintos parámetros para darle puntuaciones y al final tener una nota. Pero, ¿quién pone esa nota? pues alguien que comenzó a opinar sobre vinos, ganó seguidores y la gente le creyó. El ejemplo vivo es el señor Robert Parker, ya retirado, pero que fundó un negocio alrededor de ello y había vinos que eran producidos tomando en cuenta el paladar de este señor para que los calificara con una buena nota y entrar a esa plataforma de despegue para que apareciera en todas las notas de la escala de Robert Parker, en pocas palabras, subirse al tren del consumismo por la mercadotecnia.

Lo malo: se empezaron a fabricar en el mundo los denominados “vinos parkerizados” con un factor muy común que se percibía entre ellos, el grado alcohólico (entre otros)… si, a este señor le gustaba ese golpe alcohólico que pueden tener algunos vinos y las bodegas se centraron en ello, ¿es algo malo?, pues sí y no, al final, es marketing y estrategia, sin embargo, hay historias oscuras alrededor de este personaje que tenía dinero invertido en viñedos de argentina y casualmente los vinos de esa región salían bien calificados, ¿será? pues yo diría que puede ser. Así que del todo confiable yo no se si sea (igual que todas las calificadoras para cualquier tipo de ranking). Lo que es cierto es que estas personas y revistas pueden fundir el trabajo de muchos años, generaciones y colaboradores de una bodega si sacan una mala nota en sus críticas.

Ley número 2: La situación

Si me preguntas, Eduardo, ¿cuál es el mejor vino? o ¿cuál es tu vino favorito? pues te diré: depende para qué ocasión, qué vaya a comer, con quién y dónde este.

¿Por qué tan compleja la respuesta? , hay muchos escenarios, pero te voy a poner 2 extremos:

  1. Imagínate, estamos en la playa, con un calor de 38 grados, estamos con mariscos y ceviches, el mejor vino para ese momento te diría que es un blanco, fresco, con toques ácidos ( por aquello del maridaje de seguimiento) y que me refresque el cuerpo, uff! entraría como agua!
  2. Ahora, estamos en un asado, con cortes grasos, un asado de tira, una picaña, chistorra (ya se me antojó)… te gustaría un vino blanco? (puede ser que seas como mi madre y su vochito y si jaja) pero a mi me gustaría un vino tinto, potente, con un poco de madera tal vez (añejado en barrica) que tenga carácter y que haga un juego con esa grasita que se queda pegada al paladar mmmm, ¿esta mejor no?

Extra:

  • Estás en una primera cita, tu acompañante accede a tomar un vino, pero te dice, elige tu, yo no se mucho de vinos…

Consejo: pide un vino joven, un vino fácil de beber, un merlot, un pinot noir francés si quieres impresionar o ya para que no haya pierde un rosado. Para ese momento yo diría que es el mejor vino.

Consejo 2: Si te preguntan cuál es el mejor vino para que te lo regalen por tu cumpleaños o algo especial, muy fácil: pide uno caro y ya está, luego encontrarás el escenario perfecto para abrirlo (o me invitas). Yo no dejaría pasar una oportunidad así (thumbs up). Puedes echar un ojo acá.

Ley número 3: El precio

No hay vino malo, solo hay vino caro, esta frase es muy buena, típico que se habla de un vino de tetrapak español Don Simón o bien el famoso Padre Kino en México y sale el conocedor de turno diciendo “este vino está malísimo” (sin ofender a las bodegas mencionadas), guoh guoh guoh, espera, ¿cuánto pagaste? ¿50 pesos, 2 euros? ¡exácto! es una ganga, es más, yo diría que es un excelente vino relación calidad-precio (acá es cuando me cuelgan) pero en serio, ¿que esperabas?. Si ese mismo vino me lo quieres vender por 150 pesos o 10 euros, entonces te diría: ey tú, ¡este vino es muy caro! y si regresamos a la segunda ley, pues te diría que este vino es excepcional para un calimocho (vino con cola para los botellones españoles / banquetazo mexicano) o para cocinar o para una sangría y echarle toda la fruta que se te antoje o para la guerra de vino en Haro que se andan aventando vino con fumigadoras #truestory.

Consejo: Nunca digas que un vino es malo

Ojo: también es diferente a que no te guste, te puedo decir de vinos muy buenos, que a mi no me gustan, pero que sin embargo, debo de aceptar que son muy buenos vinos.

Habrá otras leyes pero de momento te dejo con estas 3 esperando que rompas un poco con esos mitos y paradigmas que pululan por ahí.

  • La ley de mis leyes: todo lo que leiste, es relativo, en este mundo de vinos y destilados no hay verdad absoluta, y si alguien dice que la hay, seguro habrá una excepción.

Conclusión: al final de todo recuerda que el mejor vino es el que se comparte y disfruta con tus amigos y familia no hay que estresarse ni darle vueltas, el tema es probar, probar y probar para encontrar qué estilo, región, país y que cepa es la que te gusta, en qué momento tomarlo y con qué acompañarlo.

También puedes leer más sobre la historia del vino, vermut o destilados

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Foto: Photo by Luke Schobert

2 comentarios en “La Relatividad del Vino”

  1. Es un gusto leerte. Me encanta. Leo y reconozco todo tu estilo y forma de ser. Entiendo perfecto tus chistes y el tono que le pones a cada uno. Me encantó la analogía con el vochito y me quedé con ganas de saber más sobre la guerra de vino en Haro que se andan aventando vino con fumigadoras…
    En mi caso, tengo amistades y familiares (jajajaja) que gustan del tomar mucho vino y son en esos momentos donde, sin duda, lo disfruto más. Hace poco fui a un evento de La Vendimia en Guadalajara y me gustó mucho la experiencia, sobretodo el tema del maridaje. Acompañar los alimentos con un vino me parece una de las mejoras experiencias.
    De acuerdísimo también con que se pida un vino rosado en la primera cita.

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